Niños Índigo y Cristal

Mensajera de los ángeles, conferencista, escritora, conductora radial

Niños Índigo y Cristal

Por Ana Mercedes Rueda – Escritora y consejera angelical

Los Niños Indigo: Guerreros de la Paz

 

En 1982, la parapsicóloga e investigadora estadounidense Nancy Ann Tappe planteó por primera vez la categoría índigo aplicada a los niños en su libro Understanding Your Life Through Color (Comprendiendo tu vida a través del color). Ya hacia finales de los 90, los autores Lee Carroll y Jan Tober publicaron unos de los primeros escritos que tocaron este tema controversial: “Los Niños Indigo”.

Antes de esa época, muy poco se había oído de estos seres de luz que comenzaron a llegar al planeta con una misión especial: cambiar los parámetros y los estándares que hasta ahora nos han regido. Tarea difícil. Por ello, vienen preparados con una gran cantidad de luz y energía que les permita enfrentar este reto.

Aunque se han utilizado distintos términos para definirlos –niños de la Nueva Era, niños mágicos, niños estelares, etc.-, el término con el que más se les reconoce es Niños Indigo, debido al color que su aura emana, de acuerdo a percepciones de clarividentes.

Desde fines de los 70, expertos e investigadores observaron el nacimiento de seres con ‘características especiales’, pero no fue hasta la década de los 80 cuando este nuevo grupo de niños comenzó a hacer su ‘aparición’ en mayor proporción.

En su libro, Carroll y Tober mencionan cuatro tipos de índigo:

  1. El Humanista, destinado a trabajar con las masas. Serán los médicos, abogados, profesores, comerciantes, y políticos del mañana. Servirán a las masas y son muy hiperactivos y extremadamente sociables. Ellos hablarán con todo el mundo, siempre en forma muy amigable. Tienen puntos de vista muy definidos, con un cuerpo un poco torpe, y son muy hiperactivos.
  2. El conceptual, que está más interesado en proyectos que en gente. Ellos serán los ingenieros, arquitectos, diseñadores, astronautas, pilotos y militares del mañana. Son niños muy atléticos. Son controladores, y la persona a la que más tratan de controlar es a su madre si son niños, y a su padre si son niñas. Este tipo de Índigo tiene una tendencia a la adicción, especialmente a las drogas, durante la adolescencia. Sus padres deben vigilar sus patrones de comportamiento con atención y cuando ellos empiezan a esconder cosas o a decir algo como “no te acerques a mi cuarto” es cuando los padres necesitan revisar su habitación.
  3. El artista es muy sensible y su cuerpo es pequeño, aunque no siempre. Tienen una mayor inclinación por el arte, son muy creativos y serán los maestros y los artistas del mañana. A cualquier cosa que se dediquen siempre se orientarán hacia lo creativo. Dentro del campo de la medicina, serán cirujanos o investigadores. En las artes, serán los actores.
  4. El interdimensional, es del tipo más grande que los otros, y a los 1 ó 2 años usted ya podrá decirles cualquier cosa ya que ellos le dirán: “Yo ya lo sé; Yo puedo hacerlo; No me molestes”. Son ellos quienes traerán nuevas filosofías y nuevas religiones a este mundo.

Además de lo anterior, varios autores y estudiosos del tema han elaborado una lista de preguntas que buscan orientar a los padres en la manera de identificar si su hijo es un índigo:

¿Vino tu niño al mundo actuando como si fuera de la realeza? ¿Tiene un sentimiento de merecer estar aquí? ¿Tiene un evidente sentido de sí mismo? ¿Tiene dificultades con la disciplina y la autoridad? ¿Se niega a hacer ciertas cosas que se le dice que haga? ¿Es una tortura para él/ella esperar en fila? ¿Lo frustran sistemas orientados ritualmente que requieren poca creatividad? ¿Ve formas mejores de hacer las cosas en casa y en la escuela? ¿Es inconforme? ¿No responde a los mecanismos basados en la culpa? ¿Se aburre fácilmente con tareas encomendadas? ¿Presenta síntomas de Trastorno de Déficit de Atención (ADD)? ¿Es especialmente creativo? ¿Es intuitivo? ¿Tiene fuerte empatía por otros? ¿Desarrolló el pensamiento abstracto muy tempranamente? ¿Es muy inteligente? ¿Es muy talentoso, hasta poderse identificar como superdotado? ¿Parece soñar despierto? ¿Tiene ojos que parecen muy viejos, profundos y sabios? ¿Tiene inteligencia espiritual?

Si la respuesta es afirmativa en más de 10 de las anteriores preguntas, es muy probable que el niño sea un índigo. Si lo es en más de 15, puede estar casi seguro.

El Niño Cristal, pionero de la Paz

La otra generación de niños ‘especiales’ es la de los Niños Cristal. Su nombre también deriva del color de su aura, pero en su caso ésta se observa como rayos multicolores, de tonalidades pastel. Sin embargo, existen algunos investigadores que aseguran que en el caso de los Cristal su nombre no es por el color de su aura, sino por su vibración elevada, mostrando primordialmente un color violeta en su chakra de la corona, con un aura de color claro o blanco.

Ellos llegaron luego de los Indigo, quienes, en su búsqueda por romper esquemas, algunas veces pueden crear un ‘caos’. Los Cristal organizarán ese ‘caos’ e implantarán la paz y la tranquilidad a su alrededor.

Son seres tranquilos, pacíficos, que no gustan de las confrontaciones. Tenderán a ser vegetarianos o, si consumen carne, lo harán con todo respeto por el animal. Son muy psíquicos y se comunican mentalmente con otras personas y los animales. Por traer este método telepático tan intrínseco en su esencia, estos niños generalmente comienzan a hablar en forma tardía, pues sienten que ‘no lo necesitan’. Son también muy intuitivos y sanadores por naturaleza.

Mientras que los Índigo son catalogados como rebeldes y con un temperamento difícil de controlar, los Cristal son tranquilos, alegres y tolerantes. Las principales características de los Cristal, de acuerdo con la investigadora estadounidense Sharyl Jackson, son:

Extremadamente sensibles a todo en el ambiente que los rodea: sonidos, colores, emociones negativas en otros, olores, comida, químicos, contaminantes, etc.

Sensibles al punto que son extremadamente vulnerables, a la vez que muy poderosos.

Por su intensa vulnerabilidad necesitan tiempo a solas. No viven bien en grupos, ya que pocos comprenden su necesidad de soledad, equilibrio, rejuvenecimiento y profunda tranquilidad.

Necesitan tener comunión diaria con la naturaleza y los elementos, ya que esto les ayuda a limpiar y equilibrar todas las energías inarmónicas que los afectan tan fuertemente.

Simplemente no comprenden “la inhumanidad del hombre hacia el hombre”, la guerra, la ambición, etc., y por ello pueden sentirse fácilmente abrumados por estas cosas.

Si la vida se vuelve muy intensa, o si son objeto de traumas o ven a otros que lo son, se abstraerán y desconectarán de la sociedad para protegerse. Por eso en muchas ocasiones los niños cristal son catalogados de sufrir de autismo.

A pesar de ser calmados y retraídos, otros los admiran y son atraídos por ellos como por un imán. Siempre tendrán conexiones profundas y duraderas con aquellos que ofrezcan amor incondicional, que el Cristal sabe que es el único amor verdadero.

Cuando nos miran, se siente como si hubiesen penetrado nuestra alma.  

Si usted es padre o educador de un niño Cristal, es importante que, debido a la sensibilidad innata del niño, lo apoye en el descubrimiento de lo que él es en esencia. Como lo mencionamos anteriormente, él es muy psíquico, por lo cual necesita sentir que puede ser él sin ser juzgado. Acompáñelo con honestidad durante su proceso –el niño siente cuando alguien no lo es- y evite la confrontación, ya que esto debilita al niño provocando su aislamiento. Dele amor y seguridad, trátelo con respeto y sin excederse en la autoridad, pues esto generará una reacción contraria en él.  Use mejor la lógica y el entendimiento. Y algo muy importante: impulse su creatividad.

Existen muchos puntos en común entre los Indigo y los Cristal, así como puntos opuestos. Pero lo cierto es que estos seres de luz han elegido venir a la tierra para ayudarnos a cambiar, a liberarnos de nuestras ataduras, a ver todo de una manera más libre y de ellos podemos aprender su amor por la vida, la paz y la justicia.

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Ana Mercedes Rueda es escritora y consejera angelical reconocida internacionalmente con más de 30 años de experiencia y canaliza mensajes de ángeles desde los 16 años.